Pablo Laspra estrena el martes en la playa del Sablón su obra "El Pequeño Porruano"
Treinta y cinco músicos arroparán al director ovetense, que compara su poema sinfónico de gaita, tambor y orquesta con una banda sonora
La Nueva España - 14 de Agosto de 2005

Oviedo. Pedro Zuazua

La playa del Sablón, en Llanes, servirá de escenario, el próximo martes día 16, para el estreno de la obra del compositor ovetense Pablo Laspra titulada «El pequeño porruano». «La intención es juntar la gaita y el tambor con la orquesta», comenta Laspra. El joven director ovetense -tiene 25 años- recibió ayer a LA NUEVA ESPAÑA en la misma playa del Sablón. Laspra, que se mostró «muy ilusionado» ante el inminente estreno de su obra, cursó sus estudios en el Colegio San Ignacio de Oviedo, pasando después al Conservatorio y a la carrera de Musicología. En la actualidad intenta «retomar» sus estudios de composición y ha seguido varios cursos de dirección de orquesta con profesores de prestigio, como son Arturo Tamayo y Bruno Aprea.

Laspra explica que el año pasado fue la primera vez que vino a las fiestas de San Roque. Casi por casualidad, surgió la idea de componer «un poema sinfónico» y llegó entonces el encargo del Bando de San Roque. Laspra compuso una especie de cuento sinfónico narrado «que mezcla la gaita y el tambor con la orquesta sinfónica». Es ahí donde radica el encanto de la composición. Lo que se podrá ver el martes será una «readaptación de la obra a las circunstancias de la representación». «Es más bien una obertura con los temas principales de la obra». En total, unos diecisiete minutos de composición que irán precedidos por la «Fanfarria para el hombre común», del conocido compositor americano Aaron Copland, y por «Súbito Gozo», pieza de la obra del compositor ovetense «Voces Iluminadas: Música para el Beato de Oviedo», estrenada en noviembre de 2004 en el auditorio Príncipe Felipe. «Es una introducción para que los músicos vayan calentando». No es el frío lo que más preocupa a Laspra, que sigue con atención los partes meteorológicos, «espero que no llueva y que no haga mucho viento, porque las partituras volarían», comenta preocupado. No obstante, hay un plan B, que sería llevar el concierto al recinto cubierto de La Bombilla.

Laspra se mostró satisfecho por los últimos ensayos: «La parte musical no va a fallar, otra cosa serán el ruido y la humedad», y definió el espectáculo como algo que «quiere llegar a todo tipo de público; muy comercial, muy peliculero, se identifica muy bien con lo que sería la banda sonora de una película». Dice con simpatía que algunos de los músicos que participan en la obra la han comparado con la música de «Indiana Jones» o de «Star Wars». Para que no falte nada, la música tendrá acompañamiento de luces y pirotecnia.

Laspra no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer «a todos los que han colaborado» para que «El pequeño porruano» sea una realidad. Guti, director de la Banda de Gaitas «Ciudad de Oviedo», y el músico Jesús Ángel Arévalo se llevan gran parte de sus agradecimientos. Ellos, y los 35 músicos que, entre gaiteros, metales, maderas y percusión, ofrecerán a todos los que se acerquen hasta Llanes una novedosa representación. El año pasado, en el mismo escenario, Hevia reunió a varios miles de personas. «Se habla de que puede haber incluso diez mil personas, no sé si llegará a tanto, pero seguro que viene mucha gente». Aunque «tranquilo», Laspra afirma sentir un poco de «vértigo» por una puesta en escena tan multitudinaria, «más que nada porque no podemos controlar la climatología», comenta.

A Laspra le sobra ilusión, es director de la orquesta «no oficial» New Groove Ensemble, y también reflejos, «hasta hace poco, no teníamos gaiteros, nos fueron fallando unos cuantos». Al final serán varios miembros de la banda «Ciudad de Oviedo» los que se encarguen de la parte más asturiana de la obra. Ahora ya sólo queda confiar en que gaitas y orquesta mezclen bien y en que el viento, la lluvia y el ruido de las olas guarden silencio para que «El pequeño porruano» pueda disfrutar en la playa de El Sablón.